 |
 |
|
 |
| |
Conffesiones del Padre Arana, por Jorge Manco Zaconetti |
| |
|
|
|
EL NUEVO CREDO MINERO
PERÚ: CONFESIONES DEL PADRE ARANA*
ESCRIBE: JORGE MANCO ZACONETTI (INVESTIGADOR DE UNMSM Y CONSULTOR)
* Publicado el 25 enero de 2010
No debiera estar es discusión la legitimidad polÃtica del padre Marco Arana en liderar un movimiento polÃtico denominado “Tierra y Libertad†con la pretensión de alcanzar la Presidencia de la República; gracias al liderazgo alcanzado en defensa del medio ambiente, se ha constituido en una figura emblemática de la lucha de las comunidades campesinas contra la presencia abusiva de la Mra. Yanacocha en el departamento de Cajamarca.
Se deduce que su enfrentamiento con las jerarquÃas ortodoxas de la Iglesia Católica, en especial con el Cardenal del Opus Dei será muy duro, pues al margen de la participación polÃtica del cura Salomón Bolo Hidalgo en los años sesenta del siglo pasado, en la lucha por la soberanÃa y el petróleo en las filas del Socialprogresismo, no se tiene conocimiento en nuestro paÃs de la presencia de miembros de la clerecÃa en la contienda polÃtica directa.
El cura Arana con el comandante Ollanta Humala, caudillo del llamado Partido Nacionalista, representan o encarnan el pensamiento crÃtico frente al modelo económico imperante desde la década de los noventa. Pareciera que la “hoz y el martillo†de la izquierda tradicional, ha dado lugar a la “sotana y el sable†como sÃmbolos del malestar popular ante un modelo excluyente, concentrador de ingresos, y que tiene como eje central su carácter primario exportador, principalmente de productos mineros.
El sector minero al margen de lo que pueda pensar el padre Arana, es el más importante de la economÃa peruana, por su gran capacidad de generar excedentes económicos, ingresos de exportación (divisas), utilidades, e impuesto a la renta, con los efectos multiplicadores que esto puede tener en la economÃa regional. En tal sentido, el lugar que ocupa la producción minera que se desenvuelve en el Perú a nivel mundial, sea el primer lugar en plata, el tercero en cobre, el quinto en oro, el tercero en zinc y plomo etc, constituyen indicadores aparentes, pues esa importancia productiva y económica de la minerÃa no expresa ni se sustenta en el desarrollo local, regional ni nacional.
En otras palabras, los excedentes generados por la minerÃa, utilidades y renta minera no están equitativamente compartidos con el Estado, en cierta medida son enajenados a la Nación, en razón que los beneficios son concentrados en “pocas manosâ€. Esta realidad se explica en gran parte por la vigencia de privilegiados contratos de estabilidad jurÃdica, tributaria y administrativa que afectan la recaudación fiscal, con serios pasivos ambientales, pobre valor de retorno y débil eslabonamiento industrial.
UNA POSIBILIDAD DE DESARROLLO
En verdad, la posición del cura Arana queda resumida en estas afirmaciones, que comparto en cierta medida, en el sentido que la actividad minera constituye una posibilidad de desarrollo para el paÃs. AsÃ, se afirma que: “La minerÃa es una actividad económica no sostenible, de alto impacto ambiental, de escasa posibilidad de generación de empleo por los altos niveles de tecnificación que tiene, sin embargo por los volúmenes de inversión, por los impuestos a la renta y regalÃas que pueden pagar, efectivamente podrÃan hacer que la minerÃa sea una posibilidad de desarrollo para el paÃs, pero hoy esas condiciones no se cumplen y son reclamadas por la población, por eso que no es casual que en los lugares donde hay más minerÃa hay mayor conflictividad socialâ€.
Sin embargo, cuando expresa que la minerÃa es una “actividad no sostenible de alto impacto ambiental...â€, se expone un pensamiento crÃtico fundamentalista contrario a toda extracción minera. En tal sentido, habrÃa que hacer la distinción entre la minerÃa formal, en especial de la gran minerÃa transnacional, aquà pienso en Mra. Antamina, Cerro Verde o Mra. Tintaya que tienen en la seguridad ambiental y social una exigencia de sus propios accionistas, en códigos de conducta empresarial. Evidentemente otro serÃa el caso de la minerÃa mal llamada informal, que contamina impunemente con mercurio, los rÃos, lagos y lagunas.
La sostenibilidad de la actividad minera dependerá de la regulación de parte de los organismos del Estado, en ese sentido, la debilidad estatal en la fiscalización minera constituye el caldo de cultivo para el desenvolvimiento de una actividad minera depredadora del medio ambiente, con condiciones mÃnimas de respeto ambiental y con fuertes pasivos ambientales.
Por ello, la sostenibilidad de la actividad minera en nuestro paÃs resulta lamentable, esto provocada por la inopia y debilidad ambiental en los organismos reguladores, cuando por ejemplo se le restan responsabilidades al Osinergmin en sus capacidades fiscalizadoras, como ha sucedido con el DS-001-2010, donde se transfiere la supervisión minera al Organismo de Fiscalización y Evaluación del Ambiente (OEFA) del recién creado Ministerio de Medio Ambiente.
En los paÃses donde la minerÃa es una “palanca del desarrollo†se tiene una regulación fuerte, con autonomÃa administrativa, polÃtica y económica para supervisar y fiscalizar a las empresas. En cambio en nuestro paÃs la debilidad provocada en la regulación ambiental es de tal naturaleza que constituye una fuente permanente de los llamados conflictos sociales.
¿QUÉ CONDICIONES DEBE TENER?
Resulta positivo que se debatan las condiciones que debiera tener la actividad minera para convertirse en una palanca del desarrollo. Si bien las comparto todas, señalarÃa la necesidad de un Proyecto Nacional de Desarrollo y un mÃnimo consenso social-polÃtico que haga posible el cumplimiento de las condiciones que se han experimentado con éxito en otros paÃses. En última instancia, importa la capacidad endógena de desarrollo y la vocación nacional para superar el subdesarrollo por parte de nuestras clases dirigentes, este a mi parecer constituye un problema por su ausencia.
Debe tenerse presente la experiencia estatal minera de los años 70 y 80 del siglo pasado sobre todo durante el Gobierno de las Fuerzas Armadas, donde con todos sus defectos y debilidades se avanzó en polÃticas de valor agregado con la construcción de las refinerÃas de cobre en Ilo y la refinerÃa de zinc de Cajamarquilla, financiadas con un fuerte endeudamiento externo. Se tenÃa el monopolio del comercio exterior a través de Minpeco, y el Estado tenÃa una presencia agresiva en la actividad minera con CentromÃn, Hierro Perú, Minero Perú, etc.
En tal sentido, cabe preguntarse sobre las razones que llevaron al fracaso del modelo de acumulación estatal, para no reproducir los mismos errores, pues la gestión ambiental de las empresas del Estado no se diferenciaba en sustancia de la actividad privada, al margen de la gran dosis de corrupción y politización de la administración.
En tal sentido, el lÃder del movimiento Tierra y Libertad afirma que:
“Debemos aprender de aquellos paÃses desarrollados que han tenido en la minerÃa un importante reglón de su desarrollo económico, por ejemplo en Canadá, Sudáfrica, EEUU o Alemania, en dichas experiencias hubo tres condiciones importantes para que la minerÃa contribuya al desarrollo.
Una primera es la inversión tecnológica. El dinero proveniente de la minerÃa se utilizó para desarrollar ciencia y tecnologÃa no sólo para el sector minero, pero eso no ocurre en el Perú, porque buena parte de lo que se obtiene de la minerÃa se remesa al exterior a las casas matrices de las empresas. Además, la inversión en ciencia y tecnologÃa en el paÃs es una de las más bajas en América Latina.
La segunda condición: el valor agregado, aspecto que no se tiene en el paÃs; seguimos exportando principalmente concentrados, y en el caso del oro se vende como doré, mientras que la mayor refinación ocurre en Inglaterra, Suiza o EEUU, asà gran parte de la cadena de valor está fuera del paÃs, aún cuando tenemos un enorme potencial en orfebrerÃa.
La tercera condición: diversificación de la economÃa; con la renta proveniente de la actividad minera se apoyó al desarrollo de otros sectores como la industria automotriz en EEUU, o se aplicó fondos de inversión para el desarrollo forestal en Canadá, o para el desarrollo de un conjunto de industrias que se han convertido en industrias de punta y competitivas en el mercado mundialâ€.
POR UNA MAYOR CAPITALIZACIÓN SOCIAL
Se trata de un tema central. Para que la minerÃa se convierta en una palanca de desarrollo económico y social a nivel local, regional y nacional, debiera haber una mayor capitalización que se estima por la más alta participación del “valor de retornoâ€, que significa una mayor tributación real de las empresas por medio de impuestos y rentas, regalÃas, derecho de vigencia. Una integración de mercado con la industria, con eslabonamientos hacia atrás (a quién le compra la minerÃa) y eslabonamiento hacia adelante (a quién le vende la minerÃa), superando los enclaves económicos existentes. Un indicador real del pobrÃsimo eslabonamiento industrial es el bajo consumo interno de los minerales extraÃdos en el Perú. Ni el 5% del oro o cobre producido en el paÃs se transforma por la industria local, exportando mayormente concentrado como en los años veinte del siglo pasado. ¿Cuánto cobre, zinc, plata o acero se consume por persona?
Por último, un mayor valor retorno, implica sueldos y salarios acorde con la productividad, la rentabilidad y la globalización de las relaciones sociales de producción y distribución, superando las remuneraciones mineras que constituyen una fracción a las vigentes a otros paÃses. Peor aún, los regÃmenes de contrata con la explotación de la fuerza de trabajo constituyen una práctica común, en la mediana y pequeña minerÃa en especial, que abarata los salarios a lÃmites infrahumanos.
Una mayor capitalización social de la minerÃa no implica la participación del Estado con empresas públicas. Esta experiencia la pueden reproducir otros paÃses como la Venezuela de Hugo Chávez o la Bolivia de Evo Morales con modelos económicos que no resultan sostenibles en el tiempo. Es más, esas experiencias se han aplicado en nuestro paÃs y han significado mayor corrupción y pobreza.
Por ello, una regulación moderna con un Estado y un gobierno democrático de prácticas transparentes, puede negociar con las empresas mineras, transnacionales y de la mediana minerÃa, para exigir una mayor contribución por medio del abono de las regalÃas mineras sin excepción, por el cumplimiento de un real canon minero como participación sobre el valor del producto minero. Una negociación estratégica que regule las especulaciones de las empresas junior en los mercados internacionales. En tal sentido, cabrÃa preguntarse ¿Cuánto ha percibido el Estado por la venta de las acciones sobre el Proyecto Toromocho al pasar de manos de Minera Perú Copper a la empresa Chinalco, por valor superior a los 700 millones de dólares? Nada.
Por tanto se requiere de un Estado que defienda el valor de los recursos naturales no renovables como los productos mineros que no tienen sustituto ni sucedáneos. Exigir una mayor contribución social supera los lÃmites del abono del impuesto a la renta, pues no se está pagando por el agotamiento ni por la explotación de un recurso no renovable.
En tal sentido, el cura Marco Arana tiene razón cuando exige el cumplimiento del pago sin excepciones de las regalÃas mineras, por parte sobre todo de la gran minerÃa que opera en el paÃs como Mra. Antamina, Mra. Yanacocha, Mra. Cerro Verde o Mra. Tintaya, que se escudan en los contratos de estabilidad jurÃdica y administrativa, afectando los ingresos fiscales y regionales. En tal sentido, afirma que:
“Se debe ampliar la base tributaria; debe haber un estándar para que todas las empresas mineras paguen regalÃas, y no como ahora que sólo unos cuantos pagan porque tienen un acercamiento mayor al Estado; las empresas deben salir a explicar a la población porque algunas pagan y porque otras no.
Otra medida serÃa la restitución del canon minero, recordemos que el canon es el pago por la extracción del mineral. Las empresas mineras no están pagando canon minero porque sólo pagan impuesto a la renta y de ese pago el 50% va para las regiones, pero como actividad económica no pagan por la extracción del mineral.
Seremos respetuosos de los contratos de estabilidad jurÃdica y tributaria, pero revisaremos cada uno para ver cuáles pueden haber sido dolosos y lesivos para el Estado, en renegociaciones a favor de las empresas, ampliando sus plazos o introduciendo otras normas que les son más benéficas. También desde el Estado podemos revisar los contratos y llegar a un nuevo acuerdo según niveles de precios para que aporten más las empresas cuando los precios les son favorablesâ€
En verdad, este nuevo credo minero representa el pensamiento crÃtico que supone una nueva polÃtica económica, un patrón de acumulación alternativo a las polÃticas de libre mercado que son las grandes responsables de la crisis financiera mundial y de la pobreza en nuestro paÃs. Hoy más que nunca debiera recordarse la frase de José Carlos Mariátegui, sobre la necesidad de “Peruanicemos el Perúâ€, con una mayor capitalización social de la minerÃa con canon y regalÃas.
Nota: Los extractos citados corresponden a una entrevista efectuada por la Revista de MinerÃa, EnergÃa e Hidrocarburos AllpathayaPerú que será publicada en la edición Nº 5 – de enero 2010.
VisÃtenos en: www.mancozaconetti.com y también en: http://kuraka.blogspot.com
Publicado el 26 de Enero de 2010
|
| |
|
| |
     
|
 |
 |
| |
|
| |
 |
| |
Información complementaria utilizada para la elaboración
del presente artículo. |
| |
REFERENCIAS
BIBLIOGRAFICAS |
| |
DIRECCIONES
WEB |
| |
ARTICULOS
RELACIONADOS |
| |
|
|
 |
|