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La energÃa en el siglo XXI |
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Existen dos puntos de vista acerca de por qué vienen cobrando importancia las energÃas alternativas en los últimos 20 a 30 años. Uno es bastante conocido: no se están encontrando nuevas reservas de petróleo –que proviene de desechos orgánicos cuya formación ha demorado miles de millones de años– que permitan satisfacer su creciente consumo. Por tanto, hay que “migrar†hacia otras fuentes energéticas.
El otro nos dice que efectivamente existe un calentamiento global del planeta, provocado por la emisión de gases de “efecto invernadero†que provienen del consumo de los combustibles fósiles, petróleo, gas natural y carbón, lo que tendrá enormes consecuencias negativas para el planeta. Por tanto, es imperativo migrar hacia otras fuentes energéticas.
Usted puede optar por cualquiera de los dos enfoques o por uno ecléctico, mezclando ambos. La cuestión es que, de todas maneras, hay que migrar.
Esto es lo más difÃcil. La oferta total de energÃa primaria en el mundo (OTEP), según la Agencia Internacional de EnergÃa de la OCDE (1), se divide asÃ: 34.3% para el petróleo, 20.9% para el gas y 25.1% para el carbón, lo que nos da 80.3% para los combustibles “malosâ€. Luego vienen la energÃa nuclear (6.5%) y las energÃas renovables (13.1%), a las cuales habrÃa que migrar.
Pero como la energÃa nuclear tiene problemas de seguridad y produce desechos radioactivos, existe coincidencia en que las energÃas renovables (ER) "son la vozâ€.
A diferencia de las fósiles, las ER no se agotan y son, por tanto, una fuente sostenible. Dentro de las ER “no contaminantes†están la energÃa solar, la éolica, la geotermia, la mareomotriz (el 0.5%) y la energÃa hidráulica (el 2.2%).
Tenemos también a la biomasa, con el 10.5% del total. Allà están la leña, los residuos de actividades agrÃcolas y ganaderas, asà como los biocombustibles (1.9% del total; vienen de la caña de azúcar, la soya y la palma aceitera). Estas son ER contaminantes porque en el proceso de combustión emiten dióxido de carbono, que es un gas de efecto invernadero. Por tanto, estrictamente hablando no serÃan una energÃa “alternativa†a los hidrocarburos y al carbón (si bien algunos afirman que contaminan “menos†que las fósiles).
En América Latina la oferta de energÃa primaria también depende fuertemente de los combustibles fósiles (el 73% del total). No producimos tanta energÃa nuclear, pero sà cinco veces más hidroenergÃa que el promedio mundial y seis veces la cantidad de ER no contaminantes. A nivel biomasa, nuestra producción es superior al promedio.
Entonces, si hay que migrar hacia energÃas alternativas, ¿cuál es la ruta óptima? No cabe duda que ir hacia las ER no contaminantes, como la éolica, la solar y la energÃa hidroeléctrica (donde, por ejemplo, el potencial peruano es enorme). Pero es aquà donde termina la discusión técnica/académica y comienza el juego de intereses económicos con su correlato polÃtico.
Eso implica que, en verdad, la cuestión de la “migración†no sea más que un saludo a la bandera para seguir manteniendo, hasta donde se pueda, a los combustibles fósiles. Es allà donde entra, también, el impulso a los biocombustibles que utiliza la tierra, no para la producción de alimentos, sino como un negocio. Volveremos sobre el tema.
(1) OCDE, Las EnergÃas Renovables en la oferta global de energÃa (An IEA Factsheet, enero del 2007, www.oecd.org).
Publicado el 08 de Marzo de 2010
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