Una refinería ¿“ideológica”?
 
 
La huelga de los maestros es el hecho político y social más importante de los últimos años y acapara toda la atención. Con toda razón, porque indica que las pugnas entre PPK y Fuerza Popular, a través de censuras e interpelaciones, si bien no han desaparecido, sí han pasado a un segundo plano.

En este contexto, los ataques contra Petroperú no cesan y expresan los intereses de distintos sectores. Hace poco se presentó un recurso de amparo por el ex abogado de Alan García, para detener la construcción de Talara arguyendo que Petroperú aumentará los precios de los combustibles cuando termine la obra para, así, “poder repagar los préstamos con que financia la inversión en la refinería”.

Otro de los ataques viene de un sector distinto: el Doctor Godofredo Talavera, Presidente de la Federación Médica, dijo que si se para la refinería, de ahí se pueden financiar las reivindicaciones de su gremio. No dudamos de la honestidad de un reputado profesional, como el Doctor Talavera. Lo que sí vemos es que su crítica indica que la campaña del “elefante blanco” está surtiendo efecto.

¿Es posible que el gobierno pueda destinar el monto de Talara para otros fines, como el aumento a los maestros, a los médicos, a colegios o a la reconstrucción? Pues no. Esa inversión no proviene del Tesoro Público (el Presupuesto) sino de los préstamos en que incurra Petroperú, los mismos que serán pagados con la mayor producción de gasolinas y diésel que, además, serán de mejor calidad. Se ha dicho mil veces y lo acaba de repetir la ministra Aljovín, afirmando, además, que el proyecto es rentable. Pero hay oídos sordos, a propósito.

Pero sí es posible financiar los necesarios aumentos que reclaman los maestros y los profesionales de la salud. Es factible aumentar los ingresos fiscales, por ejemplo, eliminando algunas exoneraciones tributarias que solo benefician a unos pocos, lo que trataremos en otro artículo.

Dicho esto, Petroperú (y el gobierno) debieran informar con claridad a la ciudadanía la importancia de la refinería. Este es un proyecto que atraviesa tres gobiernos y tres congresos (que han aprobado leyes), por lo que le corresponde argumentar su defensa.

Si eso no se hace, la ciudadanía puede pensar que la refinería es un “elefante blanco” y que está sobrevaluada. O que es una refinería “ideológica” (como dice Jaime de Althaus), o que hay corrupción pura y simple, como en las obras de Odebrecht. O una mezcla de todas las anteriores.

Este es el otro argumento: “Petroperú va a aumentar los precios para pagar los préstamos”. La “prueba” sería que, actualmente, el precio de venta de las gasolinas es superior en 10 a 15% a los “precios de paridad de importación” (PPI) que calcula Osinergmin. Y que en el 2021 este aumento sería de 300%. Así de burda es la acusación. Veamos.

El PPI nos dice cuánto cuesta importar un combustible desde EEUU, sumando el precio y el costo del flete. Ese es el “precio de referencia”. Pero sucede que el PPI no incluye una serie de costos, entre ellos, los frecuentes maretazos que obligan a los barcos a esperar varios días para (des)embarcar los combustibles. Allí hay un costo extra de 50 centavos de dólar por barril ($0.5/barril). También hay un costo financiero porque la ley obliga a tener inventarios elevados para la seguridad de abastecimiento: $0.20/barril.

Los reguladores Osinergmin y la OEFA reciben $0.35/barril; los gastos en el puerto son $0.24/barril. Y al operador de los terminales (son de Petroperú pero están arrendados) se le paga por recepción, almacenamiento y despacho, entre 2 y 4 dólares por barril (de acuerdo al tiempo de permanencia).

Sumando, llegamos a cerca de 5 dólares por barril, que el PPI no toma en cuenta. Eso explica que el precio de la refinería esté 10% por encima de PPI. Pero eso poco les importa a los críticos (lo que incluye al propio BCR) que podrían preguntárselo a Petroperú o a Repsol. ¿Y por qué no investigan los exorbitantes márgenes de comercialización en los grifos? Surge entonces la pregunta, ¿de quién son los grifos y qué quieren los críticos?

Añadimos: no es posible que una empresa fije los precios de los combustibles. Primero, porque está la competencia de La Pampilla y, segundo, porque ya hay importadores que les quitarían mercado a quienes vendan por encima del PPI más los “costos extra” aquí reseñados (1). ¿Será porque en este caso no les conviene mencionar cómo funcionan estos mecanismos de mercado?

Para terminar: la campaña contra Talara no va a cesar, porque –aquí sí– hay un componente ideológico (el éxito de Petroperú va “contra el modelo”) y también el interés crematístico de desprestigiar a Petroperú para privatizarla. Es por eso que reiteramos el planteamiento de un amplio debate público donde se puedan discutir todas las posiciones, las críticas y las dudas. La situación de crisis que vivimos así lo amerita.

(1) Ver combustibles: que florezcan mil flores 19/07/2017, http://larepublica.pe/politica/1063189-combustibles-que-florezcan-mil-flores

Publicado el 23 de Agosto de 2017
   
 
   
 
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