¿Muletas para volar?
 
 
La aprobación de la renovación de las exoneraciones tributarias a las líneas aéreas (que habían expirado en el 2015) por el Congreso ha vuelto a poner este tema en la agenda nacional. No olvidemos que la recaudación está en sus niveles más bajos (17.8% del PBI en el 2017 comparado con el 22.4% de hace dos años) y por delante tenemos la necesaria inversión pública para la reactivación económica y la reconstrucción “con cambios”. ¿Conviene erosionar la recaudación?

Dice la Ley 29264 del 2010 –que se retoma ahora para prorrogarla- que los aviones comerciales -y sus repuestos- que entren bajo internamiento temporal no pagarán arancel ni IGV y su tasa de depreciación será el 20% anual: en 5 años su valor será cero (0). En ese momento se podrán nacionalizar sin costo alguno.

Dice la SUNAT en su Oficio 280-2017-100000 del 9 de junio, dirigido al congresista Horacio Zevallos, que del 2010 al 2015 “el importe total de tributos con suspensión de pago correspondiente al ingreso de aeronaves y material aeronáutico al amparo de la Ley 29624 asciende a US$ 1,767.5 millones”. El monto, resaltado por la Congresista Marisa Glave, equivale a US$ 294 millones anuales (0.15% del PBI).

Los dos primeros beneficiarios fueron LAN Perú con US$ 1,341 millones (el 76%) y TransAmerican Airlines-Avianca con US$ 255 millones (el 14.4%). Siguen Helicópteros del Sur, Servicios Aéreos de los Andes, LC Busre y EcoCopter con US$37, 19, 17 y 12.7 millones (el 4.8%). A las 60 restantes les corresponde el 5.1%.

Veamos otros temas de esta exoneración. Primero, el arancel que pagan los aviones y los repuestos, según el Arancel de Aduanas 2017 (partidas 88.02 y 88.03) es cero por ciento (0%). No olvidemos que Perú es campeón de los aranceles bajos en América Latina y, en el mundo, ocupa el No. 7, con un arancel promedio de 2.7% (1). Bajísimo.

Segundo, el no pago del IGV es beneficio para la empresa y pérdida para el Estado. Tercero, la depreciación del 20% anual es considerada una pérdida contable, lo que disminuye el Impuesto a la Renta (IR). Cuarto, las principales empresas beneficiadas son extranjeras, aunque su capital accionario diga que son peruanas. Dicho esto, la Ley 29264 no hace distingos entre nacionales y extranjeras.

El Oficio de la SUNAT no desagrega los “tributos con suspensión de pago” y solo proporciona la cifra global ya mencionada (US$ 1,767 millones). Es indispensable que lo haga por transparencia. Un informe del 2015 de la SUNAT sobre la misma Ley dice que entre el 2010 y 2014 se dejaron de percibir U$ 1,115 millones.

El proyecto votado tuvo un informe desfavorable del MEF porque “genera un precedente negativo a favor de sectores que buscan tratamientos que distorsionan la aplicación general de los regímenes aduaneros y su tratamiento tributario”. Agrega el MEF que se generan costos para el Estado “más aún si se considera que pueden incentivar la creación de modalidades de evasión con el fin de favorecerse de su aplicación”. Ajá.

Desde nuestro punto de vista, los incentivos y exoneraciones tributarias son un instrumento que los Estados utilizan para promover ciertas actividades e industrias (2). Así, por ejemplo, el proyecto Camisea (año 2000) tuvo la recuperación anticipada del IGV, el fraccionamiento de los aranceles en 7 años y la depreciación acelerada. Se trataba de una industria naciente, clave para el país. En el caso de los productos agrícolas perecibles, ellos también están exonerados del pago del IGV (este es el rubro más grande).

Pero hay otros “incentivos y exoneraciones” que son, de un lado, técnicamente injustificados y, de otro, producto de los “lobbies” para beneficiar a determinadas empresas. Tenemos, por ejemplo, la exoneración del IGV a los juegos de azar y los casinos. También la exoneración del pago de IGV a los seguros de vida contratados por particulares.

Se calcula que en el 2018 los “gastos tributarios” (jerga fiscal) ascenderán a S/. 11,854 millones, el 1.57% del PBI. Pero la cifra puede ser mayor ya que, por ejemplo, las exoneraciones de las aerolíneas no figuran en los “gastos tributarios” que anualmente proporciona la SUNAT.

La ministra Cooper viene diciendo que éstos deben reducirse, aunque aún no se ha dicho cómo ni cuándo. Veremos en los próximos días. Lo que sí es inadmisible es que se prorrogue una norma que favorece la concentración del mercado en dos empresas que controlan el 80% del tráfico aéreo. Ah, y el “texto sustitutorio” de última hora a la ley para que solo se beneficien las pequeñas y medianas empresas no arregla para nada el asunto, porque las grandes verán la manera de “bypassearlo”.

Se viene una segunda votación de esta Ley en los próximos días. Esperamos una reflexión de fondo en el Congreso, pues no hay razones para darle muletas a los oligopolios del mercado aéreo. Y también una intervención activa de la ministra Cooper, la SUNAT,los congresistas, los colegios profesionales y la sociedad civil.

1 http://larepublica.pe/politica/1020899-peru-campeon-de-los-aranceles-bajos

2 http://larepublica.pe/politica/1091244-exoneraciones-tributarias-en-debate






Publicado el 25 de Octubre de 2017
   
 
   
 
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